Pedro Navarro: el genio militar roncalés que conquistó el Mediterráneo
08/06/2026
Pedro Navarro fue uno de los grandes militares navarros de la Edad Moderna y una figura clave en las guerras que definieron el dominio español en Italia y el norte de África a comienzos del siglo XVI. Nacido en Garde, en el valle de Roncal, en torno a 1460, su trayectoria vital estuvo marcada por la movilidad, la guerra y una extraordinaria capacidad técnica que lo convirtió en uno de los mejores especialistas en minas y asedios de su tiempo.
Procedente de un territorio con fuerte tradición militar, inició su carrera lejos de Navarra. Tras un primer periodo como mercenario en Italia, adoptó el nombre de Pedro de Roncal y se especializó en la excavación de minas para volar murallas, una técnica que lo sitúa como precursor del ingeniero militar moderno. Más tarde actuó como corsario en el sur de Italia, ganándose fama por su audacia en el mar y su habilidad como combatiente.
El gran giro de su vida llegó en 1500, cuando se incorporó al ejército de Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán. Desde entonces pasó a llamarse definitivamente Pedro Navarro y se convirtió en una pieza clave de las campañas españolas en Italia. Su intervención fue decisiva en la conquista de Cefalonia y, sobre todo, en la guerra por el reino de Nápoles, donde destacó en episodios como la defensa de Canosa, la victoria de Ceriñola y la toma de las fortalezas de Nápoles. En reconocimiento a sus méritos, fue nombrado conde de Oliveto.
Al servicio de la Corona, Pedro Navarro protagonizó algunos de los mayores éxitos de la expansión española en el Mediterráneo. Dirigió la conquista del peñón de Vélez de la Gomera y alcanzó su mayor triunfo con la toma de Orán en 1509, seguida por Bugía y Trípoli, consolidando el control de la costa norteafricana. Estas campañas marcaron el punto culminante de su carrera militar.
Su final estuvo marcado por los vaivenes políticos y la guerra entre Francia y España. Tras ser hecho prisionero en Italia, pasó a servir a Francia durante un tiempo, hasta que volvió a caer en manos españolas. Encarcelado en Castel Nuovo de Nápoles, murió en 1528 en circunstancias trágicas. Décadas después, incluso sus antiguos enemigos reconocieron su grandeza como militar.
Pedro Navarro encarna al soldado navarro que, desde un valle pirenaico, alcanzó proyección internacional gracias a su talento, su audacia y su dominio del arte de la guerra, dejando una huella duradera en la historia militar europea.