Serapio Huici Lazcano: el industrial navarro que unió economía y cultura
10/03/2026
Serapio Huici Lazcano nació en Villava en 1868 y a lo largo de su vida se convirtió en uno de los industriales y mecenas culturales más destacados de la Navarra del siglo XX. Tras formarse como ingeniero de Caminos en Madrid, supo combinar su sólida preparación técnica con una visión empresarial moderna que lo situó pronto entre los grandes capitalistas españoles de su tiempo. Ya en la década de 1920 aparecía como consejero en numerosas compañías con sede en Pamplona, Vitoria, Bilbao y Madrid, y fue presidente de El Irati S.A., impulsora del suministro eléctrico, vicepresidente de Papelera Española y cofundador de Cementos Portland. También participó en la creación de entidades financieras como La Vasconia y El Crédito Navarro, contribuyendo a cimentar el entramado económico de la región.
Su influencia, sin embargo, trascendió el mundo de la industria. En 1903 estuvo entre los fundadores del Diario de Navarra, que pronto se consolidó como referencia periodística regional. Años más tarde cofundó la editorial Espasa-Calpe, presidió el periódico El Sol —plataforma intelectual de referencia en la España de entreguerras— y fue consejero en la apertura de la Casa del Libro en la Gran Vía madrileña, hitos que lo convirtieron en un actor central del mundo cultural. Cercano a pensadores como Ortega y Gasset, Huici encarnó esa figura de empresario ilustrado que veía en la cultura un complemento imprescindible de la modernización económica.
Al margen de sus empresas, dedicó tiempo y recursos a la investigación histórica y al estudio del patrimonio artístico. Escribió trabajos sobre la arquitectura cisterciense, la iglesia templaria de Torres del Río, los marfiles de San Millán de la Cogolla o el retablo esmaltado de San Miguel de Aralar, obras que muestran su erudición y sensibilidad estética. Fue miembro de Eusko Ikaskuntza y participó en numerosas iniciativas culturales ligadas al estudio del arte medieval y a la identidad vasco-navarra.
Su vida estuvo marcada por el reconocimiento público. En 1953 recibió la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil y, poco después de su fallecimiento ese mismo año en Madrid, la Diputación Foral lo nombró Hijo Predilecto de Navarra. En Villava, una de sus principales avenidas perpetúa su memoria. Figura polifacética, Serapio Huici encarna como pocos la confluencia entre industria y cultura: un navarro que supo estar a la altura de los grandes cambios de su tiempo, construyendo con su talento y esfuerzo parte de la modernidad económica y cultural de la región.